26 de febrero de 2015. El tabloide alemán Bild presenta a casi toda
plana en su segunda página el arranque de una de sus campañas. ¿Otra
enciclopedia, una camiseta del Bayern, una vajilla? No. El diario con mayor
difusión en toda Europa (tres millones de tirada y unos doce millones de
lectores) va más allá. Como siempre. "¡NO! ¡No más miles de millones para
los avariciosos griegos!", grita un enorme titular en blanco sobre fondo
azul. La acción que promueve el rotativo es que sus lectores se saquen un
selfie con esa página del periódico en la mano y se la manden.
"¡Levantadla, fotografiaos y participad!", pide el texto. El objetivo era obvio. Al día siguiente, el Bundestag votaba la prórroga
del segundo rescate para Grecia. Cientos de personas participaron. Bild no
difundió cifras, pero colgó decenas de fotos en internet de lectores. Del
pintor autónomo de Oberhausen Jörg Sauer, de 49 años, al ingeniero de sistemas
de Köln Sven Novak, de 28, pasando por el ama de casa de Recklinghausen Claudia
Misch (53), el jubilado de Hamburg Carsten Röttger (74) y el banquero de
Fráncfort Lars Riiser (44). Algunos sonreían, otros miraban con gesto adusto a
la cámara. Otros mostraban el puño cerrado o un pulgar mirando hacia el suelo.
Incluso en un país acostumbrado a las extravagancias del Bild esto
pareció excesivo. La Asociación de Periodistas Alemanes (DJV) le exigió al
diario que acabase de inmediato la acción (algo que no hizo). "Es una
campaña que quiere influir directamente en decisiones políticas", algo que
"choca con las tareas del periodismo", acusaba el presidente de
organismo, Michael Konken. La propuesta de los selfies entra en el ámbito de
"la campaña política", agregó Koken, pese a conceder que es
comprensible que la prensa sensacionalista emplee un "estilo periodístico
diferente". La campaña no fue un acto esporádico. Fue, más bien, el culmen de una
definida estrategia que aún no ha acabado y que Bild (una de las principales
fuentes de ingresos del gigante mediático Axel Springer, uno de los que pujó en
estos últimos días por el Financial Times) lleva ejecutando de modo insistente
desde 2010, cuando empezaron a aflorar con dureza las consecuencias de la crisis
en Grecia y la necesidad, más que evidente, de ayuda financiera exterior. No
hay más que
¡Quitadles el euro a los arruinados griegos!
27 de octubre de 2010, medio año después del primer rescate: "¡Pero
vended vuestras islas, arruinados griegos! ... ¡Y después la Acrópolis!".
22 de junio de 2011: "¡Adiós, euro! Bild devuelve a los arruinados griegos
sus dracmas". 3 de noviembre de 2011, a apenas unos días de que cayese el
gobierno y entrase el tecnócrata Lukás Papadimos como primer ministro:
"¡Quitadles el euro a los griegos!". 27 de febrero de 2012, ante una
votación sobre Grecia en el Bundestag: "¡Paren los miles de millones para
los griegos!". Y de subtítulo: "Bild apela a todos los diputados:
¡abandonen este camino equivocado!".
26 de enero de 2015, al día siguiente de la victoria del primer ministro
Alexis Tsipras: "¿Cuánto nos va a costar este puño en alto?". 11 de
febero de 2015: "¿Desaparecerán pronto nuestros 65.000 millones? ¡El drama
griego! Bild siempre ha advertido...". 7 de julio de 2015, el día de la
cumbre de líderes de la UE tras el referendo heleno: "¡No más miles de
millones para Grecia! Hoy necesitamos a la canciller de hierro".
"Se ha llegado a tal extremo que parece que en Bild no saben que
los ciudadanos de Grecia se llaman griegos y no arruinados-griegos. Lo escriben
así una y otra vez", denuncia Lukas Heinser, uno de los editores de
Bildblog, un portal de internet que escruta a diario los excesos de este y
otros rotativos. De esta opinión es también Claudia Roth, vicepresidenta del
Bundestag y expresidenta de Los Verdes, que considera que el primer tabloide
alemán ha sido, "de forma destacada en el caso griego, especialmente
irresponsable".
Titulares ofensivos
Este tratamiento de la crisis griega no es casual. Varios expertos en comunicación
han denunciado que tras los titulares ofensivos, maniqueos y reiterativos de
Bild hay sistema. El mejor y más completo exponente de estas críticas es un
estudio encargado en 2010 por la fundación Otto Brenner al profesor de
Comunicación Hans-Jürgen Arlt y al periodista Wolfgang Storz. Ambos acusan al
periódico de moldear "acontecimientos, discusiones, conflictos y
decisiones" como "plastilina". La disección ahonda hasta lo abstracto. "Exageran los hechos para
dar un mensaje político. Bild actúa expresa y ofensivamente como un actor
político. Estudiar la publicación de Bild con criterios estrictamente
periodísticos ignora lo fundamental. Porque Bild, en esencia, no es un medio de
comunicación". Y remata: Bild "nunca persigue los objetivos del periodismo
y, si lo hace, no es lo principal y lo hace sólo porque beneficia a sus propios
fines". El estudio apunta que, más que informar, envía mensajes; que no explica,
sino que opina y comenta. Según su análisis, Bild opta por reiterar mensajes
durante semanas en lugar de aportar información de contexto y gráficos
comparativos: "Bild siempre muestra un único camino, nunca un mapa".
Además, destaca que muchas veces los títulos grandilocuentes y exagerados son
preguntas que apuntan en una dirección que luego poco tienen que ver con el
texto. La simplificación y la dramatización, añade, llegan a un extremo que se
desdibuja la realidad.
¿Periódico o partido?
Los políticos no se quedan atrás. Gregor Gysi, figura mítica de La
Izquierda, asegura que "en primer lugar, Bild hace política".
"Para este objetivo, crea políticos y luego también los derriba",
añade en un documental de la televisión pública alemana ARD sobre este
rotativo. El socialcristiano bávaro Edmund Stoiber, candidato de los conservadores
a la Cancillería en 2002, desde el extremo contrario del arco parlamentario,
indica algo vacilante en ese mismo documental que el tabloide "es un
órgano líder que conforma de forma muy importante la política".
Entre los medios de comunicación el rechazo también es mayúsculo, aunque
pocos se atrevan a articular sus críticas contra el diario de Axel Springer
como hizo Der Spiegel al dedicarle hace años el tema de portada a Bild bajo el
título "El incendiario". "El diario se arroga el papel de medio
líder, pero en realidad asume siempre el rol de partido populista de derechas
que falta en el panorama político alemán", acusaba sin reparos el
semanario de centro-izquierda.
Bild, por su parte, lo niega todo. Su redactor jefe, el polémico y
poderoso Kai Diekmann, asegura que su periódico se dedica a hacer periodismo.
Un tipo concreto de periodismo, en efecto, pero nada más. Defiende sin matices
su manera de trabajar, en general, y su campaña del 'No', en particular.
"Somos un tabloide. Nuestro lenguaje es más directo y más claro. Y también
más alto. Es también la esencia de los tabloides querer provocar y
polarizar", afirma.
Bild no es equiparable a otros tabloides. Comparte por un lado su
afición a publicar senos femeninos, a los temas escabrosos, la maquetación
barroca, las mayúsculas y las exclamaciones. Pero también publica exclusivas
políticas –en su mayoría, certeras– casi cada semana y hay pocos diarios en
Alemania que logren que los ministros del país desfilen tan a menudo por sus
páginas. Su connivencia con la política se puede expresar en una frase:
Diekmann fue el testigo de la segunda boda de Helmut Kohl y el excanciller fue
testigo del matrimonio del periodista (Angela Merkel, todo sea dicho, mantiene
las distancias).
Sin comparación
Grecia es quizá una de las campañas más peculiares en las que se ha
embarcado Bild. Por su cariz internacional y la ausencia de actores claros en
Alemania. Pero en absoluto es una excepción. Las más de seis décadas de este
diario están salpicadas de acciones similares. Desde sus ataques al líder
estudiantil Rudi Dutschke en el 68, que se dicen el germen del frustrado
intento de asesinato que sufrió el joven, a su descarada estrategia de
promoción del cristianodemócrata Christian Wulff y luego, cuando este había
alcanzado la presidencia del país, lograr que dimitiese con acusaciones de
tráfico de influencias y malversación que no prosperaron en los tribunales. El profesor de Comunicación Arlt, en una entrevista con El Confidencial,
explica que el tabloide "prueba campañas constantemente" y "en
cuanto descubre que un tema provoca agitación social, lo mantiene y lo
explota". "Ha hecho campañas contra perceptores de ayudas sociales y
contra presidentes del país, contra el recorte de horas de trabajo y contra
políticos de izquierdas". Este titular de la Universidad de la Artes de
Berlín asegura que "la movilización de los sentimientos populistas"
es una de las "ocupaciones favoritas" de Bild, que tiene una
ideología de fondo "popular conservadora con acentos nacionalistas". Independientemente de que finalmente Merkel y el Bundestag decidan un
nuevo paquete de rescate para Grecia, Bild habrá ganado. Así lo señala Arlt,
que cree que, en el fondo, las campañas del tabloide "quieren ganarse la
atención de cuanta gente sea posible, para revender esa atención a la
publicidad". Y apostilla: "Lo principal es apalancar la atención a
Bild. El objetivo confeso, por ejemplo, no más dinero a Grecia, es sólo algo
accesorio. Por eso a Bild tampoco le importa ganar en este asunto. Lo
importante es ganarse la atención".
La opinión pública como rehén
No obstante, moldea por el camino la opinión pública. La crisis griega
es en la actualidad, según la encuesta Politbarometer del canal público ARD de
la semana pasada, el segundo tema que más preocupa a los alemanes, pese a que
los expertos coinciden en que la mayor economía europea no sufriría graves
consecuencias en caso de un Grexit. ¿Extraño? Bild fue la fuente de formación
de opinión más citada en un estudio del Instituto Hans Bredow para la
Investigación de los Medios, un centro de la Universidad de Hamburg. Fue
referida por el 32,1% de los alemanes encuestados, a diez puntos del Tageschau,
el equivalente al Telediario de TVE. Bild es el periódico más leído de Europa. Su tirada, de tres millones de
ejemplares diarios, es similar al promedio de 2014 dado por la OJD para el
conjunto de toda la prensa española: la generalista, la deportiva y la
económica. Además, pertenece a uno de los mayores grupos mediáticos del
continente, Axel Springer. Este gigante, que el año pasado facturó 3.038
millones de euros, posee o participa en decenas de diarios, revistas,
televisiones y páginas web a lo largo del continente. Sin embargo, Bild no ha estado sólo en esta tarea. El Handelsblatt, el
primer periódico económico de Alemania, logró levantar muchas cejas
recientemente con una portada en la que Tsipras saía apuntándose con un
revólver en la sien bajo el titular: "¡El dinero o disparo!". Arlt se
muestra muy crítico con la cobertura de esta crisis por parte de los medios en
general: "Creo que en algún momento en los libros de historia pondrá: 'En
el tema griego la política alemana se comportó de forma arrogante y estúpida, y
los medios alemanes apoyaron esta conducta más que criticarla'. Sin embargo, no
puedo decir que los medios griegos lo hiciesen mejor" (El Confidencial)


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